viernes, 20 de noviembre de 2009

Die - tas



Falta poco para diciembre para ser más exacto 10 días, y es precisamente la cercanía de esta fecha que me hace proclamar mi queja hacía las crueles y sanguinarias dietas, que en muchas ocasiones suelen atentar contra la humanidad de las mujeres. Y es que resulta demasiado cruel tener que rechazar un chocolate (sobre todo si eres adicta a él), por una ensalada insípida, controlar como obsesiva las calorías de los alimentos que se consumen, porque es proporcional a los kilos poco estéticos, que se almacenan en nuestro cuerpo.

Antes de que piensen sobre aquellas frases de cajón para subirnos la autoestima: “la belleza interior está por dentro” o como la canción “mira la esencia no las apariencias”, déjeme decirles que a todas o bueno al 98% del grupo femeninos, nos agobia no estar en forma, nuestra vanidad es estructural a nuestro ser, como la rabia o el enojo.

Si alguno de mis amigos leyera lo anterior, me diría que mis pensamientos son similares a las reinas de belleza, que generalmente suelen ser el chiste de nuestras tertulias ante su desmedida inteligencia y su preocupación por hechos tan trascendentales y de interés mundial, como el color del labial, el friz del cabello o la última crema anti celulitis. Si caer en estos extremos tan nefastos, me declaro absolutamente vanidosa, desde que tengo conciencia siempre he estado haciendo dietas: la del agua, el atún, la piña, o comprando todos aquellos productos televisivos que prometen medidas perfectas, pero que en vez de reducir peso, lo que disminuyen es nuestro dinero.

Si bien mi cuerpo no llega a los extremos de la obesidad, debo luchar, como el guerrero que pelea valientemente en una batalla, para mantener mi peso estable, pues mi desdicha es que la lotería genética me concedió el metabolismo de mi padre tendiente al sobrepeso, condenándome a vigilar cada alimento que consumo hasta finales de mis días, o quizás hasta que sea millonaria y pueda costearme una cirugía plástica.

Esto último es broma, le tengo pavor a las cirugías, a la anestesia, al bisturí, y a los hospitales. Lo cierto del caso es que a las mujeres nos encanta lucir bien, y no solo porque creamos que esto aumenta las posibilidades de conquista, cual pavo real enseñando sus coloridas plumas en el cortejo, sino porque es gratificante ir a comprar ropa y ver que ésta se ajusta magníficamente a nuestro cuerpo, que el espejo antes odiado, ahora es nuestro mejor amigo y que nuestra autoestima sube, como cohete por los cielos.

No vayan a pensar que hago un llamado a enfermedades como la anorexia o la bulimia como una vía para alcanzar los 90-60-90, supuestamente las “medidas perfectas”, lo que pretendo resaltar, a ver si yo lo hago juiciosa, es la importancia de una buena alimentación, hacer ejercicios, tomar mucha agua, en fin, toda aquella propaganda que muchas conocemos y que pocas ponemos en práctica, porque a veces las tentaciones, vencen hasta las más sólida voluntad y cuando esto pasa, la queja vuelve a empezar.


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4 Quejas:

Anónimo dijo...

Definitivamente las dietas son terribles, creo que son el equivalente a la depilada, pero bueno, todo sea por vernos y sentirnos lindas.

ANRAFERA dijo...

Buen artículo. Espero las jóvenes de hoy se conciencie que una cosa es la dieta, para tener una figura vistosa, y otra es la dieta exagerada que llega a la Anorexia, que es una enfermedad. Saludos.
mi blog de diseño grafico con photoshop:
htt://www.ramonferrera.blogspot.com
Saludos desde España.

Anónimo dijo...

Sabes que el estómago produce una HORMONA. la Grealina que es la que da HAMBRE.Esa noticia viaja al cerebro y TENEMOS HAMBRE.EL Sr. Cerebro tiene VIDA PROPIA!! jajaja
La obesidad no es cuestión de estética.ES SALUD.¿He bajado 99 kg. Y es indecible lo bien que estoy
Un beso
http://amalialateano.blogspot.com
Besitos
Amalia

Douglas Muñoz dijo...

estoy totalmente de a cuerdo contigo, yo tambien pienso similar aui te dejo el link a ver que te parece, Gracias


http://mi-sofa.blogspot.com/2009/11/estoy-gorda.html