
CHAU NÚMERO TRES
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.
Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.
Pero tampoco creas
a pie juntillas todo,
no creas nunca creas
este falso abandono.
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.
Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
(Mario Benedetti)
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.
Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.
Pero tampoco creas
a pie juntillas todo,
no creas nunca creas
este falso abandono.
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.
Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
(Mario Benedetti)
Es la media noche, sentada frente a mi computador comienzo a sentir un fuerte dolor en el pecho, es una especie de punzada, que trae consigo muchas lágrimas y una sensación de vacío en el estómago. Recuerdo alguna vez que un tal Juan Echanove, dijo que “la melancolía es una estado de ánimo situado entre el ombligo y la lágrima”; para estar más segura le consulto al sabio de Wikipedia sobre este médico, ¡oohh sorpresa!, Wikipedia reporta que Echanove es un actor español, jamás había escuchado de él y mucho menos de sus películas. En fin, estoy enferma, pero con la definición de Echanove, construyo mi cuadro clínico:
- Nombre de la Enfermedad:Estado Severo de Melancólica
- Etiología: Decepción de amor
- Síntomas físicos: Llanto constante, fuerte dolor en el pecho y sensación de ahogo, extrañeza ante el cuerpo, mareos, dolor de cabeza, impresión de vacío en el estomago.
- Síntomas Psicológicos: Pensamiento recurrente de la misma persona del sexo contrario, fantasías e ilusiones carentes de sentido real, desesperanza.
- Tratamiento: Depende del paciente, pero se sugiere inyectar diariamente grandes dosis de olvido e indiferencia, para combatir el virus causante de la enfermedad.
- Pronóstico: Reservado. La enfermedad ha avanzado mucho, ya que la paciente no ha seguido el tratamiento prescrito.
En medio de tanto caos intento escribir para evacuar mi alma y mi corazón de este dolor. Si al menos hubiese seguido el tratamiento al pie de la letra, hoy no estaría así. Por muchos años he hecho lo contrario, he alimentado esperanzas y sueños, como aquel que riega semilla en terreno estéril y tras cada pérdida de la cosecha, justifica ingenuamente que la próxima vez, si recogerá frutos.
Hoy después de una conversación inferior a los 5 minutos con el agente de esta enfermedad, por fin me di cuenta que había sido en vano tanto esfuerzo, tanta lucha, que nunca valió la pena “estar ahí para él”, imágenes de momentos compartidos revoletean por mi mente intensificando el dolor de cabeza; mi queja como mujer, no radica en los desagradables y angustiantes síntomas actuales, ni siquiera se centra en lo perdido: tiempo, ilusiones, dinero y afectos, pues esta inversión en algún momento generó felicidad en mi vida, siendo precisamente esta dicha, el motor de los seres humano.
Mi protesta hoy es ante EL COMPLOT DEL TIEMPO Y EL OLVIDO, si ambos no se confabularan, mañana estaría riéndome de esto y buscando un sustituto masculino. Pero esta alianza maquiavélica, esfuma cualquier pensamiento de alegría y aplasta hasta las fantasías con sustitutos como Brad Pitt, George Clooney o Ricardo Arjona. Por lo pronto, hasta que el tiempo le permita a mi lánguida humanidad acariciar el olvido, el remedio será la tristeza. Por fortuna ella no está sola, la acompaña la decepción que en dosis adecuadas, suele ser la mejor defensa para que el cuerpo y especialmente para que el corazón no vuelva a enfermar por el mismo virus.
Ya son las dos de la mañana y sólo un síntoma ha desaparecido: el llanto. Emergerá nuevamente, pero toca asumirlo porque aún no se ha inventado su cura.
Releo nuevamente el poema de Benedetti, con la firme ilusión de que hoy es el último “Chau” o adiós.
- Nombre de la Enfermedad:
- Etiología: Decepción de amor
- Síntomas físicos: Llanto constante, fuerte dolor en el pecho y sensación de ahogo, extrañeza ante el cuerpo, mareos, dolor de cabeza, impresión de vacío en el estomago.
- Síntomas Psicológicos: Pensamiento recurrente de la misma persona del sexo contrario, fantasías e ilusiones carentes de sentido real, desesperanza.
- Tratamiento: Depende del paciente, pero se sugiere inyectar diariamente grandes dosis de olvido e indiferencia, para combatir el virus causante de la enfermedad.
- Pronóstico: Reservado. La enfermedad ha avanzado mucho, ya que la paciente no ha seguido el tratamiento prescrito.
En medio de tanto caos intento escribir para evacuar mi alma y mi corazón de este dolor. Si al menos hubiese seguido el tratamiento al pie de la letra, hoy no estaría así. Por muchos años he hecho lo contrario, he alimentado esperanzas y sueños, como aquel que riega semilla en terreno estéril y tras cada pérdida de la cosecha, justifica ingenuamente que la próxima vez, si recogerá frutos.
Hoy después de una conversación inferior a los 5 minutos con el agente de esta enfermedad, por fin me di cuenta que había sido en vano tanto esfuerzo, tanta lucha, que nunca valió la pena “estar ahí para él”, imágenes de momentos compartidos revoletean por mi mente intensificando el dolor de cabeza; mi queja como mujer, no radica en los desagradables y angustiantes síntomas actuales, ni siquiera se centra en lo perdido: tiempo, ilusiones, dinero y afectos, pues esta inversión en algún momento generó felicidad en mi vida, siendo precisamente esta dicha, el motor de los seres humano.
Mi protesta hoy es ante EL COMPLOT DEL TIEMPO Y EL OLVIDO, si ambos no se confabularan, mañana estaría riéndome de esto y buscando un sustituto masculino. Pero esta alianza maquiavélica, esfuma cualquier pensamiento de alegría y aplasta hasta las fantasías con sustitutos como Brad Pitt, George Clooney o Ricardo Arjona. Por lo pronto, hasta que el tiempo le permita a mi lánguida humanidad acariciar el olvido, el remedio será la tristeza. Por fortuna ella no está sola, la acompaña la decepción que en dosis adecuadas, suele ser la mejor defensa para que el cuerpo y especialmente para que el corazón no vuelva a enfermar por el mismo virus.
Ya son las dos de la mañana y sólo un síntoma ha desaparecido: el llanto. Emergerá nuevamente, pero toca asumirlo porque aún no se ha inventado su cura.
Releo nuevamente el poema de Benedetti, con la firme ilusión de que hoy es el último “Chau” o adiós.
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